miércoles, 20 de enero de 2010

♣ CURRÍCULO POR COMPETENCIAS O ADAPTACIÓN CAPITALISTA



En Perú, Chile, Colombia, así como en toda América y muchos otros países europeos, se nos ha impuesto la idea de un currículo por capacidades y competencias y una evaluación por competencias.

Según esta “propuesta” “no se trabaja por contenidos sino por competencias”. Aquí también se dice que “trabajar por contenidos es anticuado” “es lo tradicional”.

“Todos los niveles, ahora, consideran competencias por ciclos, así como un conjunto de capacidades” (Diseño Curricular Nacional-dcn-2009-Perú).

La sana intención es resolver la excesiva acumulación de conocimientos y el aprendizaje sea “significativo”, “aprendan lo necesario” “construyendo su propio aprendizaje” y el docente “sólo mediador”. Hasta los valores se vuelven competencias y las capacitaciones de los docentes también se dan por competencias.

¿Qué es en realidad lo que se persigue con tanta competencia?

Si la competencia es una habilidad que requiere más procedimiento que contenido, entonces estamos formando habilidades asépticas o neutras, aleja a los estudiantes de las ideologías peligrosas para el capitalismo y forja un profesional competente cognitivo; es decir, los nuevos obreros profesionales. Bonita manera de meternos contrabando ideológico y con mucha más facilidad de responsabilizar a los maestros que no están formando alumnos “competentes”.

El capitalismo liberal impulsa entonces su educación capitalista buscando alargar su agonía con obreros profesionales, competentes cognitivamente que manejan los procedimientos con mayor solvencia y con menos peligro de adquirir la ideología del pueblo. Es la necesidad actual de la revolución científica tecnológica capitalista liberal.

Hay que ver que este cambio educativo por competencias obedece al cambio producido en el sistema capitalista cuya hegemonía actual es el sector financiero especulativo que rompe todo tipo de barreras arancelarias y nacionales, por tanto reestructura estados, poderes y formas de trabajo. Por ello vamos a tener esas tan mentadas formas de trabajar capitalista como el Taylorismo, el Fordismo y el Post-fordismo, siendo el toyotismo el actual, cuya forma de producción experimentaron tanto EE.UU y el Japón en el mismo Japón.

En ese sentido el capitalismo liberal no refunda las escuelas, hoy llamadas instituciones educativas, porque no tienen esa capacidad, sino como buenos instrumentos de penetración las adaptan a sus requerimientos del momento.

¡Ojo! No son medidas profundas, sino agónicas, más de distracción de su crisis profunda y crónica, porque no garantizan nada, ni empleo, ni calidad educativa. Por ello también nos meten en la cabeza el patético “pensamiento complejo” que unos lo llaman curiosamente “competencias cognitivas”; “era del conocimiento” o saber adaptarnos individualmente al cambio y nos llenan de libros de “autoayuda” en ese sentido, desde “Salvador Gaviota”; “quien se ha llevado mi queso” hasta “El Delfín” con millonarias producciones y traducciones, hasta finalmente llegar a la famosa “meritocracia” individual, las “evaluaciones de las competencias docentes”, en cuya promoción el camaleón y difusor liberal García Pérez presidente del Perú llega al ridículo diciendo últimamente “pago más al que sabe más”, “al más competente”.

El capitalismo liberal está que ensaya y ensaya formas de resolver el alargamiento de su agonía y nosotros aplicando y aplicando, haciendo de tontos útiles o como “conejillos de indias”. Nuevamente demostrado que la educación tiene un hondo contenido ideológico y político. ¡PIENSA MAESTRO! ¿NO CREES QUE ES HORA DE ACTUAR COLECTIVAMENTE CONTRA LA EDUCACIÓN CAPITALISTA LIBERAL? ¡Forjar una Pedagogía para la Transformación es nuestro nuevo rol!

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