sábado, 10 de abril de 2010

♣ TRANSFORMAR LA REALIDAD A TRAVÉS DE TODAS LAS INSTITUCIONES

http://caobacii.blogspot.com/

Carlos Villacorta Valles.
Forjando la educación transformadora

¿CUÁNDO SERÁ POSIBLE TRANSFORMAR LA REALIDAD?

Transformar la realidad sólo será posible si la organización y acción de los hombres van dirigidas a cambiar el sistema injusto que vivimos. Esto significa además que deben funcionar organismos como: Asociaciones, clubes, barrios, comunidades, familias, empresas negocios, comercio, instituciones diversas, etc. Con características del nuevo sistema, de la nueva sociedad. Donde se desarrollen todas las oportunidades, todas las capacidades y sean atendidas todas las necesidades. Esto es, renovarse en el mismo seno del presente sistema caduco, haciendo funcionar gérmenes comunitarios de vida comunitaria, los cuales sólo serán válidos si se extienden, se unen a otros con similar características y están en función del cambio social estructural.

Vida comunitaria donde no funcionen los apetitos enfermizos de poder o poder patógeno, las intrigas, el individualismo, el egoísmo y donde funcione la plena democracia, la verdadera participación de todos, con responsabilidades individuales y colectivas, con autodisciplina. Se restituye el poder autónomo.
La historia práctica nos enseña que ningún sistema se ha derrumbado completamente sino ha sido horadado firme y conscientemente desde su interior, desde su mismo seno. Eso es dialéctico. Así fue con el esclavismo, así fue con el feudalismo y así será con el capitalismo.

Téngase presente, que no nos estamos refiriendo a las simples consignas que se pervierten por la práctica contraria de sus mentores. Por ejemplo eso de “democratización de la sociedad” o “democracia abierta” que exigen actualmente los religiosos, los miembros de PNUD, la UNESCO y lo repiten los miembros de la izquierda colaborativa con el sistema. Son simplemente clichés que ocultan el cambio social estructural. Porque la verdadera democratización se dará sólo en un nuevo sistema. Eso no quiere decir que vamos a esperar el nuevo sistema, por el contrario, todo lo que hacemos tiene que estar en función de ese cambio social estructural. ¡Ojo! Y reitero, no digo que hay que esperar los cambios. Uno tiene que generar esos cambios con educación transformadora, en perspectiva de la Sociedad Superior. Ese es el quid del asunto. Lo demás es palabrería huera.

Comprender que, la transformación es un proceso que se rige por las leyes del desarrollo social. En ese sentido la propiedad comunitaria como proceso nuevo y contradicción antagónica de la antiquísima propiedad privada, debe irse practicando desde su comprensión y concepción inicial misma, como tarea prioritaria de la lucha contra la dominación del sistema privado. Una dirección correcta y lucha correcta contra el presente sistema sólo es posible practicando el nuevo sistema que predicamos y estableciendo los mecanismos para suprimir el antiguo.

La edificación de una nueva sociedad, no debe darse exclusivamente después de derrumbar la vieja sociedad, sino que debe irse construyendo mucho antes, como parte del combate mucho más abierto e importante contra la vieja y genocida sociedad capitalista. Cuando se dé el parto histórico social político, por lo menos las tres cuartas partes de la población, deben ser conscientes plenamente del nuevo sistema, mucho mejor viviéndolo y practicándolo. El capitalismo seguirá sobreviviendo, pero, sin hacer daño al nuevo sistema comunitario. Eso es dialéctico, de abajo hacia arriba, de lo simple a lo complejo, de uno a más.

En ese sentido, los primeros que deben practicar el nuevo sistema, son las organizaciones, partidos políticos, sindicatos, gremios y todo ser humano crítico del sistema. Son ellos los que deben entrar en el proceso de transformación de su sistema de organización y de vida conforme a lo que predican.

A todo opositor al sistema capitalista, sólo nos queda un camino: Combatir y derrotar el olvido y abrir la mente. De lo contrario seguiremos “muertos”. Y como dice José Saramago en su novela Todos los nombres: “La muerte definitiva es el olvido. Lo que se olvida, muere. Lo que no es tomado en cuenta, deja de existir aunque aparentemente viva”

Y, mientras el cerebro y la realidad se den la mano, habrá batallas justas y correctas de transformación. Seguiremos vivos, aun después de muertos.

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