miércoles, 14 de abril de 2010

♣ TRABAJO ESCOLAR Y VIDA DE UN MAESTRO (Parte 1)

EL TRABAJO ESCOLAR. EDUCACIÓN, CULTURA... EN LOS MAESTROS DE HOY. (PRIMERA PARTE)

http://caobacii.blogspot.com/
Carlos Villacorta Valles
forjando la educación transformadora

Afecta sólo a algunos maestros, ojalá que no seas Tú. Pero, ciertas cosas afecta a todos. 

Cada día del trabajo escolar, es una constante la actividad de amaestramiento de docentes y, entre docentes; de estudiantes y, entre estudiantes; con un estilo casi convertido en manía.

Así por ejemplo, a grandes rasgos, más o menos, describiré un día en la vida escolar de un maestro. (Cualquier parecido NO es pura coincidencia):

1.- Trata de llegar temprano, si no le viene el descuento. Si es privado, viene el cruel despido. Saluda a algunos a otros no. ¿Por qué será? Otros, son tardones consuetudinarios.

2.- Participa en la formación revisando la limpieza, la higiene y la disciplina (Casi se está perdiendo esta buena costumbre). Aprueba y alaba a los cumplidos y, reprime a los que no cumplen. O simplemente pasan por una censura silenciosa. No averigua las causas. Se asocia de esta manera, que, así se aprende las buenas costumbres de aseo y disciplina.

3.- Antes o después, obliga a rezar con humildad y resignación, acompañado de mensajes que presentan lo religioso como algo supremo, que no se puede controlar y que ello es sobrenatural, porque “Dios lo controla todo” y, lo que se es, es la “decisión final de Dios” o “Dios así lo quiso”, consolidando el miedo y el temor, penetrando y marcando en nuestra conciencia que rezar y/o lo religioso es una alternativa de solución a nuestros problemas, lo cual es totalmente absurdo y falso, porque la misma experiencia incluso en este campo nos enseña que “Dios no te ayuda si tú no te ayudas”. La mansedumbre es un animalejo con disfraz de cordero.
4.- En el aula, divide a los alumnos en “buenos y malos”; “estudiosos y flojos”; “traviesos y tranquilos”; pone como ejemplo a los buenos y estudiosos y con inocencia y candor, señala la falsa consigna como verdad del que “quien estudia triunfa” y a los “malos” y “flojos” les depara un futuro incierto, generalmente calamitoso: “serás ambulante”, “cargador de papas” “cobrador” les dicen a los pobres y asustadizos muchachos; quienes cuando sean padres repetirán lo mismo a sus hijos: “no quiero que seas como yo” “un simple obrero”, “un albañil”, “tú tienes que ser gente decente” En otras palabras, sin darse cuenta enseña discriminación social y desprecio a las clases populares.

5.- La hora del recreo y los cafetines, mayormente son los espacios de la frivolidad, la trivialidad, los dichos, la biografía y la autobiografía. Otros prefieren quedarse a comer en el aula, lo que traen de su casa. El cafetín es otro amargo y sulfúrico crédito más; los cinco soles mensuales que paga el Estado por refrigerio y movilidad no alcanzan ni para empezar.

6.- Si hay reunión, siente que es una pérdida de tiempo y, si lo hace el sindicato, peor. ¿Será porque las “autoridades” no cumplen con los acuerdos? Y ¿los “dirigentes” son unos convenidos y traidores? O simplemente es el antipartidismo. En plena reunión, a unos se les ve corrigiendo pruebas, a otros conversando a hurtadillas y despacito, otros no asisten o llegan tarde.

7.- A la salida “vuela” porque tiene que llegar temprano al otro trabajo, si no le despiden. Para los de la tarde, hay que pedirle ayuda al cansancio; el otro trabajo por la mañana es demoledor

8.- Llega por la noche a su casa, cansado y sin fuerzas. Con la piel y el alma arrasados por verdugos y mercaderes. Llega a enterrar sus heridas, en la piel y el alma de sus hijos.

9.- A fin de mes, termina al filo de la inanición, con el agua en la nariz. Hace una tremenda y enfadosa cola para cobrar medio salario, en el mejor de los casos, mayormente es menor, por las deudas contraídas con las financieras, algunos dicen usureros de la Derrama, Cafae. Banco de la Nación, Ripley, Sagafalabella, etc. Lo poco que recibe le sirve para pagar al bodeguero de la esquina, el cafetín del cole, y, si algo le queda; va a un buen restaurante, ¡Y eso! Es el único día que puede comer un regular bocadillo.

¿Qué te queda maestro? !Claro que las ganas de luchar¡ Lucha maestro, no te cierres, no seas terco, no aparentes otra realidad con tu pueblo que te necesita, no seas sumiso y resignado. No olvides que se tolera al justo no al injusto. Aprende a leer la realidad para transformarlo. No justifiques tu situación calamitosa para trabajar mal. Reitero, tu pueblo te necesita.

En este cuadro de discriminaciones, enmascaramiento de la realidad, resignación, fanatismo, represión, mentiras, adulaciones, miedos, amaestramiento, enana remuneración, en que nos debatimos los maestros, no puedo dejar de mencionar el nivel de “inferioridad” y “superioridad” en que han ido quedando los maestros de primaria y secundaria, a medida que se ha ido dilatando la estructura educativa: Sin que los maestros de secundaria se lo propongan, han resultado por encima de los maestros de primaria, en el sentido del privilegio referencial. El ejemplo más patético es la discriminación en el cargo jerárquico. Los maestros de primaria han sido recortados en su aspiración a ser Directores generales en una institución educativa donde existe primaria y secundaria; ni siquiera la subdirección general. Ambos, los cargos jerárquicos, han sido catalogados injustamente para los maestros de secundaria.

Naturalmente se ha confundido y se confunde nivel profesional, nivel de estudios o escolaridad del alumno y nivel de especialización con nivel de capacidad. ¿Cómo se entiende esto? Ilógicamente se ha razonado que, los maestros de primaria tienen menor nivel que los de secundaria, porque sus alumnos tienen menos nivel de estudios que los de secundaria. A nivel de alumnos es lógico, pero no a nivel de docentes. Es como decir en crudo, que el maestro de secundaria va a ser un mejor Director o administrador porque su alumno es mayor de edad. Absurdo, ¿no es cierto?

Indudablemente hay una diferencia que la misma práctica se encarga de definir, me refiero al aspecto didáctico. Cada maestro recibe la preparación de acuerdo al nivel de escolaridad que va a tener a su cargo. Los maestros de primaria forjan su capacidad profesional en forma general y tendrán que adaptarse a estudiantes de 12 años de edad para abajo y, los de secundaria, se particularizan o especializan sólo en una asignatura o área de estudios y tendrán que adaptarse a estudiantes de 12 años de edad hasta los 16 años de edad. Entonces, no hay potencialmente una diferencia razonable para que haga en uno de ellos el favorecido para ser Director o Subdirector general en una institución donde haya primaria y secundaria.

Esta medida discriminante, jerarquizante, con absoluta falta de criterio de los que lo crearon y de los que lo siguen manteniendo, ha generado una actitud y hasta una falsa convicción social, tanto en ambos tipos de maestros como en la población en su conjunto, que los maestros de secundaria son los “guías”, los “orientadores” no se lo expresa abiertamente pero se siente en el ambiente.

Casi todos los maestros se dan cuenta de este entuerto, sin embargo, no hacen estado de cosas, llevan la fiesta en paz. Al final de cuentas, ellos no lo pidieron, es parte del sistema injusto que hay que combatir y corregir.

Los maestros tenemos la gran tarea de ir sacudiéndonos de esas falsas responsabilidades, vergüenzas, temores y carencias, conceptos e ideas ajenas a nuestra realidad. Hay que leer más, investigar y estudiar el pensamiento científico, el nuevo pensamiento: La dialéctica.

Definitivamente que el capitalismo (sistema actual) no lleva a la humanización del ser humano. Desarrolla siempre y cada vez más la autoridad y el fetichismo del mercado para determinar la calidad y el valor de las personas y la vida, según la utilidad que presten. Hablarán del progreso, de la justicia, de la equidad, la democracia, la calidad, etc.
Pero, lo valoran a través del mercado, así como la dignidad, los ingresos, el status social, el prestigio y calidad de los seres humanos, todo tiene un precio para el capitalista, su famoso “Estado de derecho” sólo es para ellos y le echan mano cada vez que peligran sus intereses, su sistema. El ser humano no sirve si no es útil en este sistema y la utilidad está determinada reitero, por el frío metal de los negocios. El dinero es el verdadero dios para los capitalistas.

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