domingo, 21 de febrero de 2010

♣ LOS POLÍTICOS PONEN FRENO AL DESARROLLO, DICE CÉSAR HILDEBRANDT

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Luces,cámara,acciòn...Habla Hildebrandt (entrevista)




No necesita presentación. Unos lo idolatran, otros lo odian. Así de simple. Y si bien César Hildebrandt no está en la televisión, su voz la plasma en su columna diaria y pronto, a fines de abril, estará todos los domingos en su propio semanario llamado 'Hildebrandt en sus trece'. Trome conversó con él en su casa. Con exactitud, en su búnker. Un cuarto lleno de apuntes. Una computadora convencional. Una Laptop. Con aire acondicionado que, imagino, lo acompaña no solo a refrescar conocimientos, sino a tener esa sapiencia de iluminados para inyectar sin anestesia, para vencer el miedo a decir lo que otros callan.



Trome conversó con él en su casa.


César, bienvenido a Trome. Es la segunda vez que te entrevisto. En la primera, no quisiste posar con la camiseta de Alianza Lima (equipo del que es o fue hincha). Verte de nuevo es un placer.

También para mí. No fui profeta con lo de Alianza Lima, después de lo del jueves, pero si pudiera rebobinar (sonríe). 


Descifra al Perú, ¿hacia dónde vamos como país?

Hacia a un crecimiento confundido. Hacia un episodio que podría repetir fatalmente aquello que Basadre llamó 'la prosperidad falaz', que fue como describió la época del guano. Es decir, nos puede ir muy bien si hacemos un país con la plata que tenemos. Nos puede ir muy mal, muy mal, si no hacemos un país con la plata que estamos ganando. Tenemos una gran oportunidad. No debemos desperdiciarla esta vez. No se trata de crecer. Se trata de juntar. No estamos juntando. 


En tus columnas, ¿por qué muestras una desesperanza total hacia los políticos teniendo en cuenta que la economía justamente está en ascenso?

Porque los políticos no tienen nada que ver con ese ascenso. Ese ascenso es de las mypes, de las pymes, de los privados que se quedaron en medio de la gran tempestad del fujimorismo, de los extranjeros que han venido apostando por el Perú, pero no de los políticos. Los políticos, al contrario, han puesto frenos por aquí, corrupción por allá, licitaciones amañadas por un lado. Y han pretendido hacer lo que siempre han hecho: destrozar la meritocracia. Por lo tanto, la economía peruana -a la que le va bien- no tiene nada que agradecerle a la clase política. 


Trataste severamente al presidente Alan García, ¿es un desastre este gobierno?

No, es un desastre Alan García. Su gobierno es infinitamente superior, felizmente, al doctor García. Es un desastre moral. Lo que pasa es que la pujanza de la economía ha hecho que muchos olviden quién es García, pero García sigue siendo la misma persona que se hizo rica en el quinquenio 85-90. Se está haciendo más rico a costa del Estado. La pregunta es: '¿Al Perú no le importa eso?, ¿es un detalle banal?, ¿es una anécdota marginal que alguien se haga rico en el poder?, ¿así somos los peruanos? Me niego a creer eso. A mí sí me importa. Por eso trato así a García. No le tengo respeto. Le tengo respeto a su investidura. No le tengo respeto a él, personalmente. 


'La corrupción cuesta'

El gran Luis Alberto Sánchez alguna vez te dijo 'off the record': La maldición del Perú es que las historias se repiten. No hay nada que se parezca más a un disco rayado que el Perú. ¿Por qué pasa esto en nuestro país a tal punto que hoy Keiko Fujimori está segunda en las encuestas?

Este es el resultado de la ruina de la educación pública, que es el origen del desplome de los valores. Es decir, hemos hecho una gran muchedumbre, pero no una nación. No hemos hecho ciudadanos, sino consumidores; porque si hubiéramos hecho ciudadanos, estos tendrían un sentido más claro de lo que puede ser coherencia, dignidad, decencia pública. Lo que no sabe el peruano promedio es que la corrupción cuesta. No es un asunto moral. No es una preocupación de los benedictinos. De algún idiota con hábito. De alguna mente apostólica. No, la corrupción nos cuesta millones. En Colombia, la revista 'Cambio' determinó que la corrupción le costaba a Colombia más de 2 mil millones de dólares anuales y la corrupción colombiana, en términos de Estado, es muchísimo menor que la peruana. Y a mí me preocupa por dos razones. La razón ética, que es la que explica que Keiko esté segunda. Teniendo el padre que tiene y habiendo ella consumido parte del dinero que su padre obtuvo. Y por el lado económico, hay muchas inversiones que aquí se dan media vuelta cuando ven que tienen que 'coimear'. Hay países que castigan a las empresas por 'coimear'. Italia permite la 'coima', pero en Alemania vas preso. Entonces, hay empresas alemanas que se largan del Perú.


Según tu análisis, ¿por qué en los países surge la corrupción?

La respuesta es tan elemental que ya no parece respuesta, sino obviedad. ¿Por qué la gente lo permite? Porque la impunidad es una institución, porque la amnesia es una suerte de mal endémico colectivo. Acá, mucho más que tifoidea, tenemos amnesia que es la gran infección del alma. Entonces, claro, si no tienes memoria, rebobinas todo y limpias tu disco duro cada diez días. Efectivamente, Keiko es una gran señora. Castañeda no ha hecho lo que ha hecho en el municipio. Kouri es un caballerazo y así, sucesivamente. 


¿Tienes que tomar una buena dosis de 'Diazepán' al saber que Luis Castañeda es el favorito para ser el nuevo Presidente del Perú?

Bueno, que se tome un 'Diazepán' el Perú, que lo va a necesitar. Va a necesitar 'Xanax', 'Rivotril' y varias cosas más. Sí, yo creo que Castañeda podría perfectamente ganar, pero partamos de la premisa de que la hija del señor Fujimori también podría ser Presidenta. Partamos de la base de que el doctor García regresó a la Presidencia después de comprarse un piso en París, otro en Bogotá y tener una fortuna mal habida de incalculable magnitud. Somos un país permisivo. 


¿Qué piensas que un político como Alex Kouri sea el probable alcalde de Lima?

Estás tocando temas muy duros para lo que puede ser la autoestima del Perú. ¿Qué puede significar que Kouri sea alcalde de Lima? Que Lima no se quiere, pues. Que Lima se odia. En realidad, yo he llegado a la conclusión de que Lima es una entidad suicida, entre otras cosas, porque está llena de no limeños, que con todo derecho la detestan, porque así están vengándose de las viejísimas humillaciones infringidas a sus padres, abuelos, tatarabuelos. Lima es la ciudad meada por sus habitantes.


¿Cuál es la desgracia de nuestro país?

La incultura. Creo que esa es la madre del cordero, la causa, la raíz. La gente menos cultivada es más propensa a convertir la democracia en un tumulto de indigentes que piden y aceptan. Piensa en un país europeo relativamente educado y te vas a dar cuenta que es inimaginable concebir que ahí se vea lo que aquí se da. 


'Soy periodista a mucha honra'

¿Pensaste o piensas, en algún momento, ser candidato a la Presidencia del Perú?

(risas) No, jamás. Yo soy periodista a mucha honra. Solo periodista y, claro, la pregunta va dirigida seguramente a ver qué pienso de Bayly. Bayly ha escrito algunas cosas simpáticas y otras banales, pero creo que lo más banal que está escribiendo es este capítulo de su vida. 


Te nombro la palabra Congreso, ¿y qué definición se te viene a la mente?

No es una definición. Es una maravillosa palabra. Un esdrújulo de reciente data: ¡Guácala!

Sé que no crees en ninguna religión. ¿Estás de acuerdo que el Estado le retire la subvención a la Iglesia Católica y se convierta en un Estado laico?

Siempre y cuando Baruch Ivcher, ciudadano israelí, pierda el Canal 2 y se lo den a la Iglesia Católica como compensación (sonríe). 


¿Y con legalizar el matrimonio entre homosexuales?

Creo que tendrían todo el derecho. El único problema ahí, es el asunto de la adopción de niños. Eso ya es más debatible, donde deben intervenir opiniones muy ilustradas, de psicólogos, etc. Pero el derecho al matrimonio civil, creo, que es indiscutible. 


Voy a acentuar el tema. ¿Votarías por Jaime Bayly, candidato a la Presidencia de la República?

Para la presidencia del Regatas...

¿Sigues llorando a 'Moro', tu perro y amigo?

Lo sigo recordando, pero como tengo un perro nuevo vuelco todo mi afecto en él. Yo, la verdad, tengo la esperanza de volver como perro, en el caso de que la reencarnación exista. 


¿Aún montas bicicleta irónicamente por el 'Pentagonito'?

Aún monto bicicleta, cuando puedo, por el 'Pentagonito', que tanto hizo para que me convirtiera en peatón, durante tantos años, al presionar a las televisoras para que me botaran y me dejaran sin trabajo.


En el libro 'Los reyes del mambo', de Mávila Huertas, declaraste que te sentiste orgulloso de la condena a Fujimori. Soñabas que estabas en el país que imaginaste.

Sí, por un momento. Me sentí en los Alpes suizos. Me sentí bávaro, no bárbaro. Me sentí, francamente, estupendo, porque además me sorprendió el carácter casi literario de la sentencia. La redacción majestuosamente correcta de la sentencia. 


Rebeca Diz es tu novia, ¿cómo van las cosas?

Es mi novia, es mi socia, es mi mujer, es demasiado, ¿eh? Es la gran ocurrencia de mi vida. No es que se me ocurrió Rebeca Diz. Es que me ocurrió y sucedió Rebeca Diz. Como una garúa benévola. Me cayó en la cabeza y yo sigo peinándome con esa garúa.


Elia es la pequeña hija de ella, pero por lo que leí tú la llamas Reina. ¿Es una de las pocas cosas que te enternecen?

No, muchas cosas me enternecen, pero Elia, fundamentalmente, y mis hijos: Sebastián, que está en Alemania, tan lejos, tan solo, tan frío. César que ha tenido una vida tan agitada, a pesar de su corta edad, y Pía que es mi hija ignota, desconocida, anónima y que es mi hija mayor a quien quiero tanto y bueno, tengo que nombrar, desde luego, porque si lo sabrás, soy un viejo abuelo. Tengo una nieta que es hija de Pía y se llama Pía Gabriela y yo la quiero muchísimo. 

Sin miedo a la muerte

Tienes 61 años, ¿por qué dijiste que entre 10 y 20 años te veías muerto?

Sí y podría ser menos, porque a partir de esta edad todo es yapa. El árbitro ha empezado a mirar su cronómetro. A los 60 años es un cuento chino eso que la medicina moderna te da longevidades que antes no pensabas. Una gran farsa. Envejeces y te vas muriendo. Aceptar eso no solo es sabio, sino que, además, es digno. No hay nada más terrible que temerle a la muerte. Temo el dolor que pueda causar en las poquísimas personas que me puedan echar de menos o querer, pero sí tengo una idea muy clara que empecé a envejecer al nacer y de que ahora el fin está cerca. He vivido mucho como para quejarme. Tengo 61 años, pero cualitativamente podría tener 90 en términos de agitaciones, experiencias vividas, relativos éxitos, sonadas frustraciones. No me quejo de mi vida. Si me preguntaras: ¿Volverías a ser lo mismo? Sí, volvería a ser periodista. Botado de la televisión 15 veces. Rebelde con causa y sin éxito, muchísimas veces. Reconocido por algunos, obviado por otros. Tenaz en sus poquísimas creencias, aún en su anarquismo ateo. Sí, volvería a ser lo mismo exactamente. 


Gracias, César. Tan lúcido como siempre. Se te admira y respeta.

Y mucha suerte para ustedes que son un fenómeno, ¡caray! Los miro, desde la falda del cerro 'Centinela', con sana envidia.
(Entrevistado por Oscar Torres. El Trome)

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